*La infusión de té es el antídoto de las pasiones y la insaciable necesidad de placeres que posee el cuerpo humano tratando de seducir o subyugar al espíritu.* Estas palabras pueden ser atribuidas a cualquier pensador,  líder o dirigente de alguna religión en las primeras civilizaciones orientales que existieron.

Con el añadido del ayuno y la abstinencia correspondientes, para que no se corrompiera el sujeto ni le siguiera enfermedad notable.El té, cien años antes de nuestra era cristiana, fue considerado como la bebida de la inmortalidad en China. Los chinos bebieron primero el té por necesidad, luego por placer.
El agua era escasamente potable en muchas regiones de China y se debía hervir para evitar males y  epidemias y el té ayudó a buscar las aguas de calidad para mezclar con las variadísimas mezclas de hojas de té.
 
 El sibaritismo en la elección de la variada mezcla, el protocolo del servicio, la ortodoxia en el  importamiento social, el rigor en las normas y la cultura de cada país consumidor de té, fueron enriqueciendo la historia, las leyendas y los placeres alrededor del té. Más de tres mil años transcurren para ir aglutinando el  conocimiento del té y  el comportamiento del ser humano.
 
 El té se convirtió en una bebida popular en China hacia el siglo VI. Se trituraban las hojas y se elaboraban una especie de tortas para mejor conserva que luego cuarteaban haciendo decocciones que libaban en comunidad. Un alto emperador chino,  Kien Long, consagra el té como bebida nacional en China y rebaja los impuestos por su comercialización masiva.Hacia el siglo IX Japón se adhiere al consumo del té y pronto convirtió a éste en una bebida ritual y de comunidad familiar y social con el afán de romper la vulgaridad cotidiana. Un culto diario para aislarse de lo mundano. El rito se convierte en ceremonia, el vivir en un arte, el pensamiento en filosofía. Todo ello a través del tiempo. Largo, largo tiempo.
 
Al final del primer milenio se comenzó a guardar el té molido que para consumirlo se disolvía el polvo en agua hirviendo. Se batía la mezcla con una fina varilla de bambú hasta que hiciera espumilla. Actualmente lo tibetanos aún practican esta fórmula añadiendo un poco de mantequilla rancia de yak para alimentarse y poder sobrevivir en aquellas condiciones climáticas.  
 

Primera literatura

Las primeras noticias del té aparecieron en un libro escrito por Lu-Yu, un poeta, juglar y vagabundo con el título “Cha´a Jing” o Cha- sing, que significa Arte clásico del té. Según cuentan, al morir Lu-Yu, año 804 de nuestra era, le siguió literariamente al cabo de un tiempo un escritor que  tomando una apariencia fantasmagórica positiva de un genio entre las gentes fue llamado Ch´alu ( Chazu), entre los años 1012 a 1067 y dejó escrito el mejor tratado y el más refinado libro sobre el té. Con los años  se convirtió en leyenda y en  el genio del té . Su efigie sigue venerándose actualmente desde Hong Kong a Londres por los vendedores y comerciantes de té. El genio rechaza el lujo y la ostentación pero ama las cosas bellas y  los utensilios preciosos para elaborar y beber el té. La taza de té se fue convirtiendo en el espejo del alma y del cuerpo, él exigía sencillez y escrupulosidad en todo. El m undo de la porcelana comienza con el genio hazú. Los libros de arte sobre porcelana dedicada al servicio de té son infinitos.
 
En el siglo XIII, en China, comienzan a prosperar las “casas de té”, establecimientos que han perdurado hasta nuestros días,  siendo lugares que han albergado las mayores intrigas políticas, revoluciones populares importantes, reuniones sociales, culturales y con resultados, positivos y negativos,  para el pueblo chino. Como siempre. La primera noticia del té en Europa nos la trae el veneciano Marco Polo en el siglo XIII. Pasó desapercibida la mención y utilización del té hasta comienzos del siglo XVII. En la época de la muerte de Enrique IV, un navío holandés, que muchos historiadores y eruditos dicen que era portugués porque provenía de Macao, trajo unos pocos fardos de las olorosas hojas de té. El inefable maestro Néstor Luján avala que en el año 1610, la Compañía de Indias Orientales lleva té a Holanda y que en 1650 se recibe en Londres como planta farmacéutica y que un avispado caballero llamado, Thomas Caraway, abre su casa de té en la City ( Tea House, año 1640).Mientras tanto un médico corso llamado, Simón Paoli; escribía que el té era pésimo para la salud. No triunfó su tesis. Es obvio. El doctor en Ciencias, Jouques, muy francés él, en 1641 llamó al té “hierba divina”, “bebida de los dioses” y otras lindezas. Su entusiasmo no tuvo éxito tampoco. Al final ocurrió lo de siempre: todo lo que llegaba de ultramar terminaba, antes o después, con el éxito popular. Claro está que dependía de como y qué había ocurrido con el producto entre la gente noble y los altos magistrados.
 
Los ingleses sienten una pasión especial por el té. Desde el té tempranero del desayuno ( early morning tea ) hasta el inexcusable té de las cinco (five o´clock) que, sin embargo, se toma a las cuatro, le han dedicado un ceremonial que nada tiene en común con el ritual oriental chino- japonés, pero que, no obstante, se ha convertido en una tradición inmutable. Muy inglesa.
 
El té fue el origen de las primeras carreras mundiales de veleros trasatlánticos. En 1770 los ingleses importaban una cantidad de té considerable junto a daneses y holandeses. El transporte debía ser rápido por la debilidad del producto ante los cambios climáticos. Los armadores construyeron los veleros llamados clipers, de soberbio velamen, que cortaban el agua del mar con un surco rápido y de línea recta al igual que la esquiladora, clip, sobre el vellón de las ovejas galesas. De ahí su nombre.  En 1834 el té ya era un negocio floreciente para las arcas de la Gran Bretaña.La India fue el abastecedor de té para los súbditos británicos en detrimento de China, que sin embargo siempre ha mantenido como fieles degustadores de su té a los rusos y árabes.  El té ha tenido al principio un privilegio de clases en los países como Inglaterra, Holanda y Dinamarca, al igual como en todas las colonias bajo sus gobiernos. Los países mediterráneos clásicos, España, Italia y Francia, no han sido adictos al té como al café. Ni tampoco a los protocolos,  ceremonias y costumbrismos que el té lleva consigo a excepción de una breve nota que explica que el rey Luis XIV tomaba té para prevenir las flatulencias y los vértigos y se lo preparaban en una tetera de oro, regalo del embajador de Siam.  El té a provocado guerras, aislado ciudades, perdidas de dominio de colonias . Ha engordado las arcas de algunas naciones con los impuestos y han legislado por su culpa algunas de las leyes marítimas mas insospechadas en América del Norte: el inglés lord North y la Ley del Puerto de Boston; un muelle donde no se podía amarrar ningún barco si no era transportador  de té y comercializado en Londres.

 En Rusia se conocía el té desde mucho antes que se pudiera demostrar su consumo masivo por una factura de una caravana que transportaba té de China a San Petersburgo y fechada en 1618. Rusia tiene una forma muy peculiar de tomar su té. Se bebe  lentamente y a tragos largos. En una tetera se añade té chino especial para Rusia, tal cual, fuerte, rojo. Agua la justa y que luego cada cual añade a su gusto, en un samovar, que se mantiene constantemente en ebullición. Se le puede añadir  limón, mermelada de pétalos de rosa o azúcar. En los grandes trayectos de tren por todo el país te sirven cada dos horas té  en cantidad por la voluntad simple del viajero. Es de agradecer  ya que el frío es tremebundo en aquellos parajes.

 La hospitalidad árabe se distingue con la oferta de una o más  tazas de té verde. Toda la escala social árabe posee ésta distinción. Desde el palacio más suntuoso hasta la chabola  ruinosa se bebe el té más ardiente que el sol del desierto. En Marruecos es tradicional tomar tres vasos de té muy caliente y azucarado después de comer. La fastuosidad y riqueza de la cocina marroquí invita a degustar el té, su té,  tal y como lo preparan los hombres de la casa, sea el cabeza de familia o el hijo mayor.  Es un honor para ellos ofrecerlo al invitado.jamás un sirviente y,  mucho menos,  una mujer.
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BOTÁNICA

El té es un arbustode la familia de las camelias: Camelia Thea   o thea sinensis Oriundo del valle de Assam ( entre China e India) por dónde discurre el río Brahamaputra. Allí aún se puede encontrar sin cultivar, en estado agreste.lo más importante del arbusto son las hojas perennes,  lanceoladas, coriáceas.

Los brotes de las hojas y las hojas nuevas que las preceden son, con la manufacturación, preparación y cuidado, el té que nos bebemos a modo de infusión. 

OBSERVACIÓN

Todo el té se recolecta de la misma especie botánica  El té se cultiva como el café, a la sombra de grandes árboles.  La altitud le otorga calidad. El arbusto se poda para que  mantenga la altura de un metro ya que la recolección la llevan a cabo gente de poca estatura. Cada diez o quince días se  cortan los brotes terminales de los tallos. El té rojo se recoge y se extiende en unas rejillas un día entero para el  primer secado que consiste en el marchitado. Se estrujan con un  rodillo para liberar parte de sus jugos internos donde se hallan las enzimas causantes de la fermentación, preservando en lo posible el aroma y se dejan fermentar en cámaras calientes y  húmedas o al sol. Para detener la fermentación en su punto óptimo se colocan en un secadero. Las hojas del té verde no están fermentadas, recién cogidas del  arbusto son sometidas a un tratamiento de vapor que incapacita a las enzimas para provocar la fermentación. En la actualidad  casi todo el proceso se efectúa con maquinaria ultramoderna y  ordenadores que calculan automáticamente los parámetros para su  mejor elaboración. Tamizadas, calibradas y seleccionadas las  hojas se empaquetan y se envían al mercado de Londres, centro mundial del té  El té verde suele ser menos punzante, más suave y de tonos más claros que el té rojo. El té verde es por la NO fermentación de las  hojas. Se consume preferentemente en China, en Japón y los Países Arabes, principalmente en Marruecos. ( El Corán prohibe toda bebida fermentada)  

Principales variedades obtenidas por el tratamiento de las hojas.

El té tiene cosechas, como el vino, románticamente llamadas jardines (gardens), diversos gustos, aromas y mezclas obtenidas  como tradición y guardadas en el más absoluto secreto, tanto  por los vendedores como por los consumidores. Según su elaboración se clasifica en te verde y té negro.
 
 
TÉS VERDES

  • CHUN MEE
  • HYSON
  • SHOW MEE
  • GUN POWER (pólvora de fusil, con las hojas enrolladas en forma de perlas)
  • DRAGON WELL ( dieciséis clases de té chino)


 
Perfumados:                      

  • MANDARIN DOLONG ( JAZMIN )  oriundo de  Foochow
  • EARLY GREY TEA (BERGAMOTA, se suele mezclar con el darjeling hindú))

 
TÉS NEGROS
 

  • Las hojas una vez  “ marchitas en su punto “se enrollan y se dejan fermentar.  Mas tarde se tuestan o ahúman, secándolas lo necesario y con  sabio conocimiento.

 
Dulces.

  •   en China  PEKOE ( significa piel de melocotón)
  •   SOUCHONG (COLONG sirve como base para mezclas)
  •   LAPSANG SOUCHONG (toque de ahumado)
  •   YUNNAN (olor a cacao)               
  • en  Sri Lanka              SOUCHONG

 
 
ESPECIALES de gran calidad

  • en Sri Lanka   FLOWERY ORANGE PEKOE (mezcla sutil de quince  plantaciones en quince áreas geográficas y climáticas diferentes.
  • PEKOE SOUCHONG
  • SRI LANKA Broken
  •  en INDIA     Darjeeling puro( la delicadeza y delicia hecha té)

 
 
Tés Semifermentados:

en Formosa: 

  • OOLONG : posee un carácter que participa de algunos rasgos del té rojo y verde. Las hojas de oolong    pasan por el mismo proceso que el té rojo, con la salvedad que la  fermentación es mucho más corta.
  •  CONGERS ( Payong, Wah-sang, Deemun)

 
Otros :   

  • Té de Tanzania, brasil e Irán 


NOTAS : Cada vez hay más té perfumado: rosas, menta, jazmin,  naranja en cáscara, bergamota, cereza, litchi. Se compra sólo el té que se consuma rápidamente. Se debe  conservar en latas metálicas bien cerradas y observando en el  momento de su compra la etiqueta de caducidad . Se debe utilizar agua de manantial, desmineralizada. 
 

LEYENDA SOBRE EL ARBOL DEL TE

 
El príncipe indio Bodhid Arma, tras una juventud alterada por  los vicios, optó por el ascetismo y se convirtió en monje budista y predicar por toda China la fe de Buda, con el  sacrificio de no volver a dormir en su vida para expiar los  pecados de juventud. Pero un día quedó absorto ante la belleza  del valle de Assam y el murmullo de las fuentes del río  Brahmaputra le adormecieron. Cuando despertó, abrumado por no haber podido resistir la tentación del sueño, se cortó los  párpados, los enterró y reemprendió su camino. Años mas tarde,  al pasar por el lugar de su penitencia, descubrió que había  crecido un arbusto hermoso. Recogió hojas y las mezcló con el  agua caliente que tomaba como único alimento. Con el primer  trago, su fatiga desapareció y su alma se elevó hacia los más  altos designio de la virtud, del conocimiento y la verdad.
 

LEYENDA SOBRE LA INFUSIÓN DE TÉ

 
En la época del emperador Sheng Lung ( 2700 años a.C.)  observaron que muchas comarcas de China que ingerían agua  hirviendo no se veían tan afectadas por las epidemias. El sabio  emperador ordenó que en todo el imperio se hiciera lo mismo. Como cabeza principal él mismo daba ejemplo. Un día, caminando por el bosque tuvo sed. El criado comenzó a hervir el agua en  una vasija con la casualidad que un “viento noble” arrancó dos  hojas y un brote de un viejo arbusto cayendo precisamente en la  vasija de agua ardiente. Un leve aroma, el color de naturaleza nítida que adquirió el líquido y su sabor sublime convirtieron el brebaje en la delicada y fina infusión de té. La bebida de  mayor consumo en el mundo. 



Curiosidades

  • Los brotes de las hojas en chino se llama pekoe y en inglés tip
  • Los portugueses fueron los que trajeron el té a Europa a  finales del siglo XVI y llaman al té cha que proviene del chino.


mandarín Tche.

  • Al té negro los chinos le llaman té rojo.
  • Ni los japoneses ni los chinos endulzan nunca el té. Los rusos y árabes lo hacen abundantemente.
  • Los mejores tés son de China.
  • Los tés negros de alta calidad no admiten azúcar, limón y mucho menos leche.
  • En Japón, en la cámara del té, sólo pueden ser admitidas cinco personas : más que las gracias, menos que las musas.

Los utensilios utilizados en los distintos países consumidores de té son del todo diferentes: en China no utilizan la tetera si no la taza sin asas hecha de terracota o porcelana fina; en Japón utilizan tetera y vasitos estilo chupito de porcelana decorada; en Inglaterra y sus dominios, al igual que los Países Bajos utilizan las teteras de metales preciosos (plata, oro) también de porcelana y las tazas de porcelana de gran calidad; en Rusia los samovares, teteras de metal y vasos de cristal enfundados en protectores de metal tallado con decoraciones alusivas al té o simples tazas de loza; en Marruecos el cobre, plata y metal tallados y decoradas en las tiendas de los zocos y medinas para el recuerdo turístico y en su uso privado desde el vaso de cristal sencillo al decorado o cubilete a juego con la tetera de plata noble o metal esculpìdo.

TEMPERATURAS DEL AGUA PARA LOS TÉS

 

  • TÉS VERDES  entre 80 º C Y 90 º C
  • TÉS SEMIFERMENTADOS TIPO OOLONG entre 85º C Y 95 º C
  • TÉS ROJOS (negros) entre 90 º C y justo por debajo de 100ºC

 

MODO DE PREPARAR UN TÉ VERDE


El oficiante deposita , en primer lugar, un pellizco abundante de té verde, que enjuaga rápidamente en agua hirviendo para eliminar su amargor. Después añade un puñado de hojas de menta fresca, un terrón de azúcar o más, depende del gusto del consumidor - los marroquíes utilizan azúcar en pìlón picado con martillo de cobre -. Se cubre todo con agua hirviendo y se tapa la tetera con un paño caliente o con una tapadera. Un compás de espera por parte del oficiante que con una sonrisa destapa la tetera. Remueve la mezcla, cata y rectifica según su criterio lo que falta para estar a su gusto. Se sirve desde lo alto para que Alá escuche el goteo del líquido cristalino.
 
 

El PONCHE Y EL GROG VAN LIGADOS AL TÉ


La palabra ponche y su preparación tal y como los españoles la entendemos es muy distinta a la del resto del mundo. En Francia, por ejemplo, en 1653, apareció una mezcla de té, limón, azúcar y un destilado alcohólico que se le llamó bolleponche y que ya había sido degustado desde 1632 por los ingleses que lo llamaban bollpunch  de raíz hindú panch que significa cinco. Los cinco ingredientes del ponche : agua, hojas de té, azúcar, alcohol. En nuestro país las especias, miel o yema de huevo y el alcohol son ingredientes muy distintos a los descritos.
 
En el año 1785, con la aparición de los viajes de Cook se supo la raiz de la palabra Grog: Vernon, almirante inglés, llevaba el mote puesto por sus marineros “OLD GROG” porque tenía el hábito de protegerse del mal tiempo con un impermeable de tejido espeso llamado grogoran, deformación del francés gros-grain (grano grueso). El almirante obligó a mezclar su ración de ron con una de agua a la tripulación y todos coincidieron que con agua caliente el sabor del ron era potenciado en todos sus conceptos. Más tarde con la infusión de té se hallaron más propiedades curativas y se fue imponiendo como febrifugo, antiespasmódico y todo lo que ustedes quieran. La cuestión era dormirla con sudario incluido.
 

NOTAS:   Una de las especialidades que más ha cuajado en nuestro país es el té servido con hielo y un poco de limón. Es un refresco muy natural y excelente bebida que mitiga el calor veraniego.
 
 
INTERESANTE:
 
Medio kilo de té tiene el doble de cafeína que medio kilo de café torrefacto. La observación está en que la medida de té salen unas 160 tazas , mientras que del medio kilo de café se obtienen sólo 40 tazas. El resultado es que en una taza de té ingerimos la cuarta parte de cafeína que tiene una taza de café.
¨    Debemos evitar beber en los vasitos de poliestireno (llamados de plástico).

El ácido del té disuelve parte del poliestireno y lo incorpora a la infusión por medio del calor, cosa que no beneficia a nada ni a nadie,
 

  •  Si el té es de calidad mediocre se le puede agregar leche. Estos tés tienden a ser más astringentes que los de alta calidad. Las moléculas proteínicas de la leche rebajan los ácidos tánicos del té.
  •  Si se quiere preparar un té fuerte o cargado pero no amargo se deben añadir más hojas de té, pero no prolongar el baño de la in fusión. Cuanto más tiempo estén en contacto el agua y el té, mas amarga la infusión, ya qe el té libera más polifenoles. Suele ocurrir normalmente con las bolsas de té que se olvidan en las teteras de aluminio durante la consumición de la primera taza en los bares y cafeterías.
  • Es necesario tapar la tetera o taza mientras dura el baño de la infusión para evitar la pérdida del calor del agua, pero también para humedecer las hojas no sumergidas y mezclarlas hasta el fondo.