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Hacia una nueva Política Agrícola Común
Hacia una nueva Política Agrícola Común |
| miércoles, 16 noviembre del 2011 | ||||||
![]() La Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, tal y como ha sido pensada y gestionada hasta hoy, presenta elementos de notable criticidad que inciden negativamente tanto sobre el mundo productivo como sobre los consumidores.En primer lugar, la PAC actual está gobernada por una grave desigualdad: los recursos financieros del denominado “primer pilar” (que comprende medidas destinadas al sostén del mercado, en particular a pagos directos a los productores) están distribuidos de manera fuertemente desigual entre las diferentes producciones, entre las diferentes empresas agrícolas (pequeñas, medianas, grandes) y entre los diferentes Estados Miembros. En segundo lugar, favorece un modelo de consumo profundamente desequilibrado: de 500 millones de ciudadanos europeos, 250 millones tienen sobrepeso y 42 millones viven en condiciones de serias privaciones alimenticias, una cifra inconciliable con los niveles anuales de derroche de alimentos comestibles, reflejados en 90 millones de toneladas (Eurostat 2010). De hecho, la comida ha perdido su propio valor intrínseco y el precio es ahora el único parámetro útil para orientar las opciones alimentarias. En tercer lugar, envilece la importancia del trabajo en el sector agroalimentario: una reciente investigación señala que íntegramente la ocupación agrícola en Europa ha descendido de un 25% en menos de 10 años, comportando en total la pérdida de 3,7 millones de puestos de trabajo (Eurostat 2010). Contemporáneamente este descenso de la ocupación no se ha visto correspondido con un aumento de las rentas de los trabajadores del sector agrícola comparable al registrado en otros sectores, es más, el nivel de renta –y en consecuencia el profesional- ha descendido progresivamente. La renta insuficiente de los agricultores es una de las causas de la desaparición de muchas producciones agrícolas. El modelo agroalimentario industrial, que se ha afirmado en el curso de los últimos cincuenta años, es una de las principales razones de la más grave crisis ambiental y climática jamás vivida por la humanidad. Por un lado, ha determinado el uso indiscriminado y el deterioro irreversible de los recursos naturales –como el agua, el suelo, las forestas, los bosques…- injustamente considerados y tratados como inagotables e infinitos. Por el otro, ha venido haciendo un uso cada vez más desenfrenado de input externos de origen fósil: fertilizantes químicos, pesticidas, materiales plásticos. Durante estos años la PAC ha sido objeto de un amplio proceso de reforma. Esta fase, que debería concluir a principios de 2014 con la entrada en vigor de la nueva PAC, es de fundamental importancia para el futuro de la Unión Europea. La nueva PAC deberá afrontar importantes desafíos: garantizar la seguridad y la soberanía alimentarias, dar una respuesta a la crisis ambiental y climática, devolver vigor a la economía y a la ocupación en el sector agrícola. Slow Food ha decidido participar en el debate para contribuir, con su propia experiencia y con su propia visión, a promover una PAC más justa y más sostenible. Slow Food y su filosofíaSlow Food es una asociación internacional que se propone cambiar la relación cotidiana de las personas con el alimento, empeñándose en afirmar el principio de soberanía alimentaria, es decir, el derecho de los pueblos a decidir qué cultivar y qué comer.Según Slow Food el enfoque sobre la agricultura y la producción alimentaria debe ser olístico, o sea, unificando aspectos que, en general, se mantienen rígidamente separados: aspectos sociales (como la relación entre productores y consumidores), ambientales (como la salvaguardia de la biodiversidad, la tutela de los recursos hídricos y de la fertilidad del suelo, la distribución de los productos, la sostenibilidad de los embalajes, la reutilización de los recursos), y culturales (la salvaguardia de los saberes tradicionales). Este tipo de enfoque está motivado por la conciencia de que existe de hecho una profunda interconexión entre las comunidades, su modo de producir y consumir, su cultura y el ambiente en que viven. Slow Food prevé, por tanto, una trasformación de los modelos de producción y consumo a través de la educación y la sensibilización en el campo alimentario y ambiental, el reforzamiento de las economías locales, la valorización de los saberes de los productores y la tutela de las diferentes identidades culturales. En particular, Slow Food promueve una mayor conexión entre productores y consumidores que contribuya a restituir una mayor dignidad al trabajo de los primeros y a determinar una mayor conciencia de los segundos, que han de disponer de instrumentos adecuados para poder escoger. La PAC de mañana, según Slow FoodUn nuevo paradigma y los objetivos de la sostenibilidad y de la nueva ruralidad La PAC de mañana no podrá interesarnos sólo por sus aspectos productivos. En tal sentido es necesario llevar a cabo el pasaje de una política meramente agrícola a una política agrícola y alimentaria. Será además necesario crear una mayor integración entre las diferentes políticas comunitarias, a fin de poder afrontar de forma más eficaz y eficiente problemáticas transversales como la defensa del ambiente, del paisaje y de los recursos naturales, la lucha por el cambio climático, etcétera.Los dos macro-objetivos que han de inspirar la futura PAC son la sostenibilidad (ambiental, económica y social) y una nueva ruralidad que sitúe a las áreas rurales en el centro de la sociedad del futuro. Los cuatro cambios fundamentalesPara alcanzar estos objetivos son necesarios cuatro cambios fundamentales en la estructura de la PAC.
La futura PAC no deberá limitarse a favorecer la reducción de las dimensiones de las empresas agroalimentarias, sino que –paralelamente- deberá premiar a quien realmente emplee técnicas agroecológicas, suministrando a la comunidad contribuciones en términos de servicios ambientales (“reverdecimiento” de la PAC). Deberá, además, premiar a quien vive y trabaja en áreas marginales. El abandono de la montaña es causa de graves devastaciones hidrogeológicas y provoca fuertes costes a la comunidad en términos económicos, sociales y ambientales. Las producciones de pequeña y mediana escala que se realizan en estas áreas difíciles cumplen un papel fundamental de protección del territorio y deben ser sostenidas. Los instrumentos de la PAC de mañanaPara alcanzar los objetivos indicados y poner en práctica los cambios delineados, la PAC deberá dotarse de unos instrumentos económicos adecuados.PresupuestoLos Estados Miembros y las Instituciones Comunitarias deberán asegurar a la futura PAC recursos financieros adecuados, evitando reducciones del presupuesto disponible. Los recursos deberán ser redistribuidos de forma que refuercen la dotación financiera –y por tanto, la posibilidad de acción- del segundo pilar (que comprende medidas para el desarrollo de las áreas rurales y para el ambiente).Apoyo a una agricultura “verde”: dinero público para bienes públicosEn el ámbito de los instrumentos económicos a disposición de la PAC, los pagos directos (primer pilar) podrán jugar un papel importante. Su función principal deberá ser compensar económicamente a los agricultores por los servicios ambientales suministrados a la comunidad.El enfoque a adoptar es conocido según el lema “dinero público para bienes públicos”. Gran parte del apoyo, por tanto, deberá ir para quien emplea buenas prácticas ambientales, tutelando el ambiente y salvaguardando bienes públicos como el suelo y el agua, y a quien proteja áreas marginales. Junto a estos pagos directos para los agricultores individuales, será fundamental promover acciones territoriales y formas de agregación. Para conseguir divulgar prácticas agronómicas y de consumo sostenibles, será fundamental superar el individualismo y favorecer el nacimiento de redes de productores y consumidores. Apoyo a las rentas de los productores agroalimentariosLa futura PAC ha de ocuparse de garantizar un sostén adecuado a las rentas de los productores sostenibles de pequeña y mediana escala. El sostén económico deberá ser beneficio exclusivo de los productores activos, y deberá privilegiar a los productores de las áreas marginales. Tal objetivo podrá también perseguirse a través de la adopción de medidas concretas destinadas a contener la inestabilidad de los precios de los productos agrícolas en el mercado.La experiencia de Slow Food, al servicio de la PAC de mañanaA la luz de la propia experiencia en el sector agroalimentario, Slow Food propone una serie de iniciativas concretas, ligadas en particular a dos sectores decisivos para el futuro de la agricultura europea: los jóvenes y la producción de pequeña y mediana escala.JóvenesLos jóvenes deberán ser centro de atención de la próxima PAC: sin una acción clara en este sentido no habrá futuro para la agricultura europea.En los campos se está produciendo un verdadero proceso de abandono y de envejecimiento de la población. La importancia del trabajo en el sector agrícola es cada vez más marginal, y la presencia de los jóvenes se reduce de continuo. Se estima que sólo el 7% de los agricultores tiene menos de 35 años, y uno de cada tres agricultores tiene más de 65 años, con un total de 4,5 millones de agricultores que superan los 65 años (Eurostat 2009). Propuestas concretas
Propuestas concretas
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