Al cabo de 10 años ese agua brota a 15 kilómetros del volcán, en una fuente de la población de Riardo. Es el manantial de Ferrarelle, que da nombre al agua mineral más exclusiva y celebrada de Italia. El agua Ferrarelle se embotella exactamente tal como brota de la fuente, con una efervescencia natural que se debe al anhídrido carbónico adquirido durante su filtración mineral. Según nos afirman, avalados por diferentes fuentes, estudios y análisis:
- Satisface la necesidad de minerales esenciales del cuerpo humano sin tener que realizar una ingesta de calorías.
- Su riqueza en bicarbonato y calcio la hace especialmente indicada para contribuir a una dieta sana y facilitar la digestión.
- Está garantizado en todo momento el contenido rico en minerales y el aporte de CO2 que le otorga su efervescencia única.
Historia
Vale la pena adentrarse en la historia de éste agua puesto en distintas épocas, incluso diferentes civilizaciones, han aprovechado sus propiedades. En el siglo I a.C., el historiador latino Plinio el Viejo alabó el sabor y la frescura del manantial de dónde procede agua de Ferrarelle. Ya en aquella temprana época romana, este recibía la visita de numerosas personas en busca de las propiedades excepcionales de su agua efervescente natural. Mucho más tarde, en el siglo XVIII, los primeros estudios –en línea con el renovado interés por las ciencias naturales y la geología– subrayaron la calidad de Ferrarelle. La fecha clave de la historia de la marca es 1893, cuando se construye la primera fábrica de embotellamiento. La industrialización trae consigo un nuevo esfuerzo por conocer aún mejor los beneficios del agua, para poder trasladarlos a un mayor número de personas. Esto, unido a la multiplicación de reconocimientos internacionales, posiciona al agua mineral de Ferrarelle como la más exclusiva y apreciada de su país.
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