Aunque de los quesos franceses se podría escribir una
enciclopedia, no voy a caer en la tentación de
recomendárselos todos y de explicarles los más conocidos
como pueden ser camembert, roquefort, brie, etc..
Bien es verdad que los quesos franceses están considerados
como los mejores del mundo y que hay historias y leyendas
sobre ellos que incluso han provocado cierta indiferencia
a otros países queseros que no tienen como Francia, una
gama tan amplia de quesos selectos en cuanto a calidad,
originalidad, diversidad de sabores, aromas y texturas. Es
la imaginación puesta en el queso. Ningún país puede
compararse a Francia. El francés ama tanto el queso que
incluso imita los buenos que se fabrican en todo el mundo.
Sin embargo, él guarda en secreto todas las fórmulas
originarias de sus productos lácteos.
MONT D’OR O VACHERIN FRANCÉS
Es un queso espléndido originario del Franco Condado
(Departamento del Doubs) y parecido al Vacherin des
Beauges, que también se fabrica en Suiza. A mi me gusta la
pieza de tamaño grande porque quitándole la corteza se
puede tomar su cremosidad con una cucharilla, al estilo de
las tortas del Casar.
Su corteza es clara, un poco plisada, lavada, florecida y
de un color amarronado con toques rosados claros. Si el
afinador nos lo pone en su punto, su pasta es blanda,
tierna y muy cremosa. Posee un olor ligero de fermentación
y algo resinoso. De sabor dulzón, con un ataque balsámico.
La presentación es muy particular ya que se embala en esas
cajitas de madera de abeto para que conserven su olor y
sabor.
Historia
Según cuenta la leyenda, fue elaborado por primera vez por
los granjeros del Macizo del Mont d’Or, interviniendo, por
supuesto, los monjes de las abadías cercanas de Saint
Claude y de Montbenoit, con ciertos toques de
sofisticación. En el siglo XVI comenzaron a
institucionalizarse las queserías, gracias a la fama que
iba adquiriendo este queso por toda la nación. Actualmente
se sigue la misma tradición de antaño, de encerrar durante
el otoño e invierno los rebaños en los establos porque han
pasado todo el verano en los altos pastos, y en esta época
de encierro es cuando se elabora el Mont d’Or, pudiéndolo
clasificar como queso estacional y producto absolutamente
agreste.
Elaboración
Se obtiene la cuajada con cuajo animal y se parte en
tamaños pequeños desuerándola. Se moldea y se sala. Una
vez desmoldadas, se circundan con una cinta de corteza de
abeto. Sé que debe haber algún que otro secreto más, pero
ya lo he dicho, son muy celosos de darlos a conocer. Son
guardados en cajas de madera para que vayan madurando por
un período no inferior a las tres semanas.
PICODÓN DE ARDÈCHE Y DE DRÔME
Entre bocado y bocado de este excelente queso, he leído en
los libros de Collection Terroirs La Drôme à Table,
escrito por Michel Chabran, cocinero en Pont-de-l’Isère,
la descripción de todos los productos de la zona, la
mitología que cuenta la historia de la ninfa Néa,
precursora del castaño, por defender su castidad -de ahí
Casta-Néa viene la palabrita-, y la maravillosa mezcla de
este queso Picodón de Ardèche y de Drôme, con las nueces
que allí crecen, originarias de las riberas del Mar
Caspio, traídas por los romanos.
La zona de elaboración está entre los Departamentos ya
escritos, en el cantón de Barjac (Gard) y el de Valrèas
(Vaucluse).
Un recuerdo imborrable de este queso fue compartirlo con
mi amigo Pep Palau en su restaurante de Orís y que me lo
ofreció en el punto idóneo para su consumo; ¡definitivo!.
Historia
En esta región las cabras son el único rebaño lechero que
existe y los montañeses encontraron un remedio para
guardar un alimento durante todo el año y de ahí surgió el
Picodón, que podía ser consumido según las necesidades de
la gente y en diversas fases de maduración. Por lo tanto,
y al contrario del Mont d’Or, es un queso para todo el
año.
Elaboración
Es un queso de cabra que se elabora con leche entera,
adicionando poco cuajo. Con un cucharón se vierte la
cuajada en unos moldes perforados para su deshidratación y
que adquiera consistencia. Se desmolda, se sala y se
colocan las piezas sobre unos estantes de madera para que
se oreen. En locales bien acondicionados permanecen al
menos doce días, aunque muchos los siguen lavando
repetidamente en su oreo hasta cerca de un mes.
Presencia
Es de una corteza mohosa y azulada. La pasta es blanda,
fina, de color blanco. En los más curados se quiebra la
pasta. El olor y el sabor es de un tenue caprino que se va
haciendo más pronunciado según avanza la maduración. Es un
queso extraordinario para hacer las ensaladas, tan de moda
hoy día, con el tomate, el aceite de oliva y un poco de
orégano fresco. Sin embargo yo lo prefiero como queso
después de un buen almuerzo o cena, acompañado de pan de
centeno y un poco de vino blanco.
En algún restaurante francés que practica la cocina la
mediterránea, lo ofrecen con un picadillo de aceitunas
negras similar a la “tapenade”.
Rodrigo Mestre
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