Descubre los sabores de la ruta del vino Ribera del Duero en semana santa

La variada gastronomía de los pueblos de la Ruta puede apreciarse tanto en la barra de una taberna, tapeando, como en la mesa de un distinguido restaurante.

 Solemnes procesiones, arte barroco, imponente arquitectura religiosa... la Ruta del Vino Ribera del Duero se viste de religiosidad y fervor durante estos días. La ocasión ideal para descubrir los atractivos culinarios de un territorio que alberga 33 bodegas, 18 restaurantes y 8 enotecas donde saborear y deleitarse con los productos de la zona.
 

La Semana Santa siempre se ha vivido de una forma especial en Castilla y Léon,

y los pueblos de la Ruta del Vino Ribera del Duero son un buen exponente de ello. La Bajada del Ángel de Aranda de Duero y Peñafiel, el cantar de ‘Los Sayones’ de Roa o las sobrecogedoras procesiones de San Esteban de Gormaz son algunos de los mejores representantes de la tradicional Semana Santa Castellana. Tradición que se refleja igualmente en una gastronomía regada por los vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
 

Materias primas de calidad, productos naturales...

y el toque maestro de los cocineros de la Ruta hacen de su gastronomía una cita obligada para el viajero. Uno de los principales protagonistas de los fogones es, sin duda, el cordero lechal o lechazo. Asado a 180º C en hornos de barro alimentados con leña de encina, su elaboración se basa en la calidad del producto y en la habilidad del maestro asador. El resultado es una carne suave, rosada y jugosa. Un producto 100% natural, bajo en grasas y abundante en sabor. El Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida se encarga de velar por la calidad de esta deliciosa carne, desde el nacimiento mismo de los animales hasta su llegada a los comercios y restaurantes.

 

Si todo ello lo completamos con embutidos ,

como la morcilla o el chorizo, el queso y las setas de la Ruta del Vino Ribera del Duero, la sopa castellana o las chuletillas de cordero, sin olvidar carnes como la perdiz, la liebre, el conejo o la codorniz, obtenemos un amplio repertorio difícil de igualar. Empiñonados, hojaldres, yemas y torrijas de Semana Santa ponen la nota dulce a estos manjares.
 

Por otro lado, tal y como marca la tradición,

el respeto a la cuaresma se sigue manteniendo en muchas localidades, por lo que platos elaborados a partir de pescados como el bacalao, guisos o potajes a base de garbanzos forman parte del recetario tradicional. Guisos que no faltarán en los 18 restaurantes de la Ruta y que, acompañados de un buen vino de alguna de las 33 bodegas adheridas, dejarán igualmente un recuerdo imborrable en nuestro paladar.