El Hotel Eurostar Tower de Madrid ha sido el escenario de una de las semifinales del concurso NARIZ DE ORO 2009 que se celebra organizado por la revista Vino+ Gastronomía con el patrocinio de diferentes bodegas y entidades públicas y comerciales.

 
La Nariz de Oro se compone de cinco semifinales y una fase final y el pistoletazo de salida se dio en noviembre pasado en San Sebastián, siendo esa la primera vez que el concurso comenzó en la zona del norte. A partir de ahí se han celebrado semifinales en Sevilla y en Madrid. Ahora la ciudad de Barcelona se prepara para la penúltima semifinal que será seguida de la última que se organizará en Valencia para luego regresar a la capital.
 
En cada semifinal se desarrollan varias actividades como la elección de los mejores vinos, que se realizan mediante catas ciegas, en las que los participantes deciden, con su olfato y gusto, cuáles son sus vinos preferidos. También se celebra la prueba de La nariz de Oro, en la que la enóloga Elena Adell, de Azpilicueta, presenta a los sumilleres cinco vinos diferentes en variedades, crianza, etc. pero con características olfativas muy similares. Los participantes deberán identificar estos vinos exclusivamente mediante el olfato y describir sus características. También en las semifinales hay una muestra enológica y gastronómica abierta al público y a los concursantes lo que sin duda constituye una oportunidad para el descubrimiento y la confirmación de texturas y sabores.
 
Más de 4500 sumilleres de toda España han participado desde 1990 en este concurso entorno al vino y dedicado especialmente a los grandes conocedores del vino. La popularidad del mismo lo pone de manifiesto el número de concursante que el año pasado ascendió a 368 siendo finalmente Jordi Raventós, de Banyeres del Penedés, Tarragona, el que se hizo con el preciado galardón, un trofeo creado por el artista Antonio López. Este año, la final tendrá lugar de nuevo en Madrid entre el 13 y 14 de junio.
 
Recordemos que la palabra sumiller provienen de la francesa sommelier, que a su vez procede del vocablo provenzal saumelier, que hacía referencia al conductor de bestias de carga. Más tarde se distinguió al oficial encargado de las vituallas y finalmente pasó a utilizarse para designar a la persona que se especializaba en el cuidado y servicio del vino.
 

En la actualidad

el sumiller desempeña un papel de gran importancia en los restaurantes de categoría, tanto a la hora de elaborar la bodega de la misma, mantenerla y cuidarla, como diseñar la carta de vinos. Pero su papel más importante es de cara al público ya que es el encargado de presentar y recomendar al cliente el vino adecuado para el menú elegido. 
Un artículo de Elisabeth Norell