Conseguir en Barcelona un restaurante que sorprende a los mismísimos aficionados catalanes a la buena cocina , tanto por su calidad ambiental histórico – artística  como por la culinaria , es un reto  que parecía imposible hace unos años;

 
 
pero lograrlo, además, en una parte de la ciudad- barrio Gótico- dentro del “call” antiguo  y judío, entre palacetes , muros históricos y sinagoga recuperada, en  un espacio remodelado. Convertido en hotel hace casi una década, con entrada  directamente al restaurante  siendo una ventaja de no pasar por el hall de entrada, que a algunos siempre les limita, y así poder admirar  la Plaza, con mayúscula, de San Felipe Neri, es todo un milagro de acoplar sensaciones. El Neri-Hotel-Restaurante hace todo eso posible .

Es un resultado del buen gusto y la gran profesionalidad de todos los que trabajan allí. Desde el jefe de cocina Benito Iranzo, junto al jefe de sala y sumiller, Francesc Hormigo y  el equipo de comedor y cocina. Hablar de todos los platos que ofrece la carta sería romper el encanto y sugestión que encuentras al leerla “in situ” por lo tanto explicaré con breve trazo que es una cocina creativa, muy cercana (unas habitas excelsas, naturales bien acompañadas) sin excesos y moderna aunque se lea que uno puede comer “lingotes de oro ( una “parmentier” de patata trufada envuelta con fino dorado) de excelente presentación y sabor, cocina clásica  armonizada como el arroz negro con algas y bogavante y alguna que otra sorpresa que agranda el conocimiento y la cultura culinaria como mezclar una sal y pan con aceite para recordarte el sabor inigualable de huevo frito.

Los postres exquisitos. Bodega interesante.


En fin, un proyecto que ha superado las proporciones arquitectónicas, técnicas, culinarias para hacer un pequeño- gran hotel Relais&Chateaux incluído este año 2012 único en la ciudad, según la famosa guía.