La sepia estofada, modo de preparación, ingredientes y curiosidades.

  Características. Sepia officinalis, molusco blando. Es un cefalópodo dibranquial, decápodo, de cuerpo oval y con una aleta a cada lado. De los 10 tentáculos, los dos más largos llevan ventosas sobre el extremo; los restantes los tienen en toda su longitud. Posee una concha calcárea. No confundir con el “choquito” que es la sepiola rondeleti.

Orígenes. Conocida ya en Grecia como sepia, fue Linneo el que la adjetivó como comestible (officinalis). En marea descendente se las ve inmóviles y es el momento de clavarlas con la fisga o el francado. Otro sistema consiste en valerse de una hembra viva que se echa al agua amarrada a una embarcación y que atrae a los machos en época de celo; son capturados con el trueiro. Se alimentan con crustáceos que enriquecen el sabor de su carne. Ovidio le dedicó versos con metáforas muy retóricos, hablando de esta forma de captura.
 

Sepia Estofada

Ingredientes. (Para 4 raciones). 1 kg. de sepias pequeñas, 1 kg. de guisantes, 1 kg. de patatas de guiso, 1 litro de agua y 1 picada a base de ajos, perejil, sal, pimienta y un vaso de vino blanco.
 
Elaboración. Limpias las sepias, se incorporan en una cazuela con el aceite de oliva y un poquito de sal, tapándola y dejándola unos minutos al fuego. Incorpore las patatas no cortadas sino rotas de un puñetazo, rehogadas con agua. Mantener 10 min. a fuego lento. Añada los guisantes y al cabo de pocos minutos, añada la picada descrita bien majada en un mortero (mejor con ajos escalivados) y el vino blanco. Deje cocer lentamente.

Curiosidades. Nombres con los que se conoce la sepia: jibia, choco y xiba. La palabra “jibión”, que a veces se utiliza para denominar a las jibias grandes, corresponde a la concha de naturaleza calcárea. ¡Qué no nos pase como en lo de la cabra!.