En la carta de este restaurante ya se adivina el festín. No es de extrañar que en pocos años deban de agrandar el local y ofrecer todas las opciones  que el servicio  moderno exige  por la extraordinaria diversidad de caprichos que los clientes van amontonando por las experiencias de otros establecimientos de prestigio y puestos al dia.  Ejemplos como el menú largo y estrecho al estilo “tapeo”, que si el vino, cava o “ champagne” a copas, el jamón selecto,  los “gintonics” a triscapellejo, la oferta de casi sesenta variedades de quesos en su punto afinados, terraza cómoda, abierto todo el dia – no sé si lo mantendrán esto último-.


La impresión es fantástica. La familia Simôes está orgullosa de su trabajo. Pepe, padre de Manel y Toni inició con sus ideas este local de una manera ya distinta, diferente, amable.

Manel  es extrovertido, dinámico, directo, está  entre las mesas, ama su profesión por contagio, se quiere enterar de todo lo que acontece a su alrededor para aplicarlo en mejorar los servicios. Ha estudiado con los mejores pero sigue aprendiendo desde lo fundamental para pulir hasta lo mas novedoso en vino, materiales o prestaciones.

Toni, en la cocina, cree en las bases de tiempo, cocción, materia prima y sin inventos. Hace muchos años que no me ocurría la necesidad con ansia de volver a un lugar para probar y disfrutar de antemano según las explicaciones del jefe de cocina como aquí. He de volver.

Excelente bodega con muchas referencias


Degustar la raya de costa brevemente escabechada con verduras encurtidas, gelatinosa y con sustancia; el “ris de veau” ( mollejas de ternera) lacadas; el carré de cordero de Meranges  (Cerdanya) dónde mi amigo Jaume Guillén tenía el famoso Can Borrell y nos despertaba con el jolgorio de los cantos de unos pajaritos y el ruido del agua del barranco- todo grabado, claro está-; y por fin un “royal” de conejo. Si logro este sueño tan cercano se lo iré explicando en otras ocasiones.

Buenos dulces. Excelente bodega con muchas referencias y D.O. seleccionadas. Ya sabemos que no es tanto buen  vino todo el que te venden.

Como saben llevo muchos años haciendo estas crónicas. He estado en muchísimos establecimientos de diferentes estilos de cocina, de distintas categorías, de dispares características pero que me hayan seducido desde el primer dia como esta Taverna del Clinic, pocos, muy pocos.