“Una grata experiencia en el Templo del Pescado”. A pesar de que en la actualidad no existen datos fehacientes sobre el consumo de pescado en Suecia, cualquier inexperto puede asegurar, sin temor a equivocarse, que dicho consumo es importante.


En un país con más de siete millones y medio de kilómetros de costa, sin incluir los innumerables ríos y lagos, no resulta difícil imaginar que su población se ha dedicado desde tiempos remotos a la pesca, siendo el pescado una fuente de proteínas y nutrientes de fácil obtención. Además, si echamos un vistazo a la gastronomía del país, descubrimos enseguida que el pescado, con sus innumerables variedades tanto de agua salada como dulce, junto a los mariscos, forman parte del menú de cualquier restaurante que se precie en este país; el país de los ahumados por excelencia y del caviar sueco, pues esta gente acostumbra a degustar con gran placer las huevas de una gran variedad de pescados.
 

Todo esto queda de manifiesto en los mercados de cualquier ciudad sueca, siendo Gotemburgo la más destacada en este sentido.

Los responsables del Ayuntamiento de Gotemburgo, lejos de pensar en destruir el edificio, decidieron reconvertirlo en lo que es en la actualidad; un auténtico Templo del Pescado, donde no solo puedes comprar la pesca más fresca del día, sino también todo tipo de productos gourmet elaborados con pescado y marisco. Así, el Templo del Pescado se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de esta ciudad, donde al margen de la compra se organizan concursos variopintos, como son el de abrir ostras, o de muestras folclóricas de canto y danza, claro que también te ofrecen una receta de cómo preparar ese pescado estrella del día. Además, este es el mejor lugar de Gotemburgo para comer pescado.
 

Así de claro lo vio Gunnar Malm hace ya más de 25 años, cuando decidió abrir su restaurante GABRIEL en el Templo del Pescado, sobre una terraza interior con vistas directas a los puestos del mercado.

 El menú no ha cambiado desde su inauguración, ni falta que hace. Tal es la cantidad de variedad de pescado que entra a diario en el puerto de Gotemburgo que con cambiar el plato del día de lunes a viernes es más que suficiente para crear un mundo de sabores de pescado. Porque aquí, todo es pescado. Todos los días se ofrece "el pescado del día", según la pesca, al margen de los platos fijos del menú que van desde mejillones, ostras, gambas, cangrejos y langostas, pasando por un buffet de todo tipo de "delicatesses", sopas de marisco, pequeñas tostadas con caviar o pescado… La estrella, sin lugar a dudas, es el "rödspätta", o platija, que se caracteriza por sus pequeñas manchas rojas en el lomo. Se trata de un pariente cercano entre el lenguado y el rodaballo. Casi nada. El lenguado, el arenque en sus múltiples variedades, el bacalao, y por supuesto el salmón, son algunas de las variedades que se sirven en este restaurante abierto y desenfadado. Todas estas variedades vienen de aguas nacionales, salvo el salmón que viene tradicionalmente de su país vecino, Noruega.

 
 
 
 
 

Según Gunnar Malm Gotemburgo se ha convertido en los últimos años en un lugar de referencia a la hora de hablar de pescados y mariscos.

Además la conciencia de "lo sano", la dieta diaria de los suecos ha aumentado considerablemente y cada vez son más las personas que prefieren el pescado a la carne por cuestiones nutritivas y alimentarias. Y no es de extrañar porque de camino al restaurante debemos pasar por los puestos de pescado y ahí cualquiera se pierde culinariamente hablando entre las mil maravillas expuestas al público. Y el Restaurante GABRIEL está para satisfacer todos los gustos así que si vemos un pescado que nos guste en el mercado y que no está en el menú, el chef Jonas nos lo prepara gustosamente.
 
Y si la atención y elevada calidad de su gastronomía no fuera suficiente, el restaurante nos ofrece también el aliciente de contar entre sus miembros con el campeón del mundo de abridor de ostras 2010. Johan Malm, hijo de Gunnar, quien se elevó con este galardón en el campeonato celebrado en la ciudad irlandesa de Galwick, y tiene además otros muchos premios relacionados con las ostras; una pequeña joya del menú que precisamente ha aumentado su popularidad gracias a la habilidad de Johan.


Texto: Elisabeth Norell Pejner
Fotos: Rafael Calvete Álvarez de Estrada