"Todo necio confunde valor y precio". Peixample: un caso a parte

Uno de los documentos que se citan más a menudo acerca de la religión y sus costumbres practicada en los conventos es un pasaje de un monje abad,” brevis oratio et longa manducatio”, donde el oblato poco morigerado expone cuáles son, según él, las principales recetas de los platos que le han convencido en su periplo conventual europeo.

La carta del restaurante PEIXAMPLE se tomó al pie de la letra la frase precedente y la imprimió en la carpeta de sus cartas .Da la impresión de que los monjes contaban como la cuna de la civilización y la “manduca” que, siguiendo con esta doctrina ofrecen en la entrada del establecimiento una mostrador majestuoso lleno de pescados y mariscos para que el comensal escoja entre capricho y gula las excelencias de los frutos del mar y pescados salvajes que casi exclusivamente ofrecen ellos.
 
Nombres distintos según las zonas pero de calidad exquisita y todos conocidos como mero, corvina, dento, polla , cazón, calamar o chipirón, con la oportunidad de pedirlo a la andaluza, vuelta y vuelta, por corte, por ración, pieza entera y acompañados con diversos atrevimientos de Aitor, jefe de cocina vasco-catalán y de todo un equipo que marca la diferencia de otros muchos restaurantes que han pretendido hacer lo mismo y ya no están por la adversidad socio económica del momento o por el desastre profesional.
 
Desde los loritos del Maresme las gambetas de Huelva, desde las espardeñas o llongos de la costa catalana a las vieiras gallegas se pueden preparar al natural o con mojo de hierbas, al horno, con refrito tradicional, a la sal... en fin una pasada. El precio de la carta y sus platos está junto a la delicia- repito, delicia- y existe un menú con titulo de paseo por la parada por 70 € que está muy bien.

  

A los que no les apetezca ni pescado ni marisco hay una oferta de carne de Wagyu, partes nobles de sobrecostilla o de lomo alto que, acompañada de cebollitas y pimientos del piquillo o hechos a la pimienta verde resulta sabrosísima.
 Los postres son muy especiales como la coca de llardons crujiente y en forma de palitos o el chocolate especial.

 

La carta de vinos, cavas y champagnes muy completa ajustada de precios por la calidad de su oferta. Tanto el jefe de sala como los camareros y ayudantes muy profesionales.
 
El restaurante PEIXAMPLE es un restaurante de mucho valor “un primus inter. pares”
 
Rodrigo Mestre.
 

Restaurante Peixample

OitO
Avda. Diagonal ,383.
Tel 34 93 237 34 12.
08008 Barcelona