Viaje a LOVAINA: Una “STELLA” en la ciudad

La historia de la ciudad de Lovaina está íntimamente ligada a la historia de la cerveza Stella Artois. La fundación de su Universidad en 1425, la construcción del canal Lovaina-Rupel, en el siglo XVIII, dos revoluciones industriales y dos guerras mundiales; han sido suficientes acontecimientos para jugar un papel fundamental en el desarrollo de una de las ciudades cerveceras más importantes de Bélgica.

 Por ello se podría decir que es además la ciudad de la cerveza por excelencia, ya que  alberga la fábrica de la mundialmente conocida Stella Artois, la cual se puede visitar.

   Pero quizás lo que más sorprende a los visitantes de Lovaina es la Oud Markt, una plaza conocida entre los estudiantes de esta ciudad que alberga centenares de bares al más puro estilo mediterráneo, y cuenta con la barra más larga del mundo. No olvidemos que Lovaina es una ciudad universitaria con una población de poco más de 30.000 estudiantes.
 
   He de decir que realmente Lovaina no es una ciudad excesivamente grande, ya que cuenta tan solo con unos 90.000 habitantes. Sin embargo, lo que más impresiona de esta ciudad es que una tercera parte de esos habitantes son estudiantes de la Universidad, la más importante de Bélgica, y una de las más conocidas de Europa. La ciudad entera vive por y para su Universidad. Fue fundada el 9 de diciembre de 1425 por el Papa Martín V, justo a tiempo para darle a la ciudad un amplio pasaporte para la fama en el futuro. A principios del siglo XV, la industria textil, una de sus mayores fuentes de prosperidad, comenzó a perder importancia. Poco después llegó el primer año académico, que se inició con la presencia de sólo 12 profesores. La creación de la Universidad de Lovaina no fue un hecho único y genuino en la Europa medieval tardía.



Todos los países cristianos comenzaron a fundar universidades a fin de que la educación superior cristiana pudiera ser divulgada y controlada de una manera universal, por ejemplo mediante el uso del latín como lengua común para todos los estudios.

Así pues, uno de los símbolos de la ciudad de Lovaina es el edificio de la Universidad, que, por cierto, en tiempos anteriores llegó a ser una fábrica textil. En 1679 fue vendido a la institución universitaria, añadiéndosele una segunda planta por encima de la primera, de estilo gótico.



   Ir de compras por esta ciudad es muy fácil. Se puede elegir alguna de las vías principales que comienzan en la estación de tren y terminan en la Grand Place, cerca del Ayuntamiento y de la Iglesia de San Pedro, ya que suelen cerrar a las 18.00 horas, y los jueves a las 20.00 horas. Es interesante visitar las tiendas de antigüedades de Lovaina ya que tienen fama en todo el país. Pero ya sabemos que Bélgica es famosa asimismo por su chocolate, y la ciudad de Lovaina tiene una gran cantidad de tiendas para degustarlo y comprarlo. Las mejores tiendas son las que se hallan en la pequeña calle que une Diestsestraat con Justius Lipsius. Precisamente la Diestsestraat es la calle comercial más importante de Lovaina. Recientemente se ha hecho completamente peatonal, alrededor de un kilómetro de larga. Esta calle tiene dos pequeños centros comerciales, y en uno de ellos se hallan los cines de Kinepolis.

   Otra atracción que merece la pena en esta ciudad es el Museo Hergé (1907-1983), el creador del famoso comic Tintin, inaugurado el pasado el 2 de junio en Lovaina la Nueva, A través de dibujos de líneas simples Hergé mostró muchas cosas de él y del mundo en el que vivió y sobre todo nos emocionó y nos sigue emocionando fuertemente. El museo quiere descubrir a Hergé como persona y en todas sus facetas creativas más allá de sus criaturas más célebres». Tintín y compañía, claro está.
   Una original idea para visitar Flandes es dejarse llevar por el olor del chocolate. En Lovaina se encuentra Raets Putsys, un taller que puede ser visitado por el público, y donde sus dueños no tendrán reparo en explicar el apasionante periplo del chocolate hasta su llegada a esta ciudad. Este taller es sólo un ejemplo, ya que las calles de Lovaina albergan muchas más tiendas para visitar.

   No hay duda que Bélgica es uno de los principales destinos cerveceros por excelencia. Un país que ofrece más de 450 variedades de tan distintos gustos y sabores, por lo que además le confiere un carácter único, algo que nunca defraudará al visitante. Los principales reclamos de la industria cervecera belga son dos: las clásicas cervezas pilsen, elaboradas en cervecerías cada vez más sofisticadas y que tienen una gran demanda; y las otras cervezas algo más especiales, como las trapistas, Gueuze, Kriek, y otras cervezas blancas…

    En este país, al igual que hace Francia con sus vinos, y ya comienzan España a hacer lo mismo con los suyos, utilizar la copa adecuada no es sólo una tradición, sino una obligación. De hecho, en los bares belgas con más de 300 tipos de cerveza es normal que haya también 300 copas distintas, una para cada variedad. Estas copas han sido diseñadas especialmente con el objetivo de potenciar su sabor, aroma y color.

    Las cervezas belgas pueden dividirse en tres tipos, según el método de fermentación: La cerveza de baja fermentación, que es la más común, y cuyo proceso data de 1840, que produce un tipo de cerveza conocido como pilsen o lager y que corresponde al 90% de toda la producción mundial. Recordemos que la cerveza tipo pilsen es ligera, clara y de aspecto dorado. La cerveza de alta fermentación, que es mucho más antigua y tradicional. Este tipo de cerveza tenía, originalmente, la misma densidad y porcentaje de alcohol que la Pilsen, sin embargo, ahora contiene algo más de alcohol. Corresponden a este tipo las cervezas de las marcas Amber y “Special Belgian”, así como la cerveza blanca, las cervezas de abadía y las trapistas. Y, por último, la cerveza de fermentación espontánea, que es típica de la región de Bruselas, es un proceso que se utiliza solo para elaborar la marca Lambic. Esta variedad se produce mediante la fermentación espontánea de las levaduras encontradas específicamente en el valle del río Sena, en Bélgica.
 

 También las cervezas afrutadas se elaboran mezclando distintas frutas con las de la marca Lambic. En el caso de la famosa Kriek, ésta se elabora mezclando 50 Kilos de cerezas y unos 250 litros de Lambic. Esta mezcla se deja madurar 6 meses en un barril. El resultado es una cerveza afrutada y dulce, que es muy popular en todo el país.

UNA VISITA A LAS CERVECERÍAS MÁS FAMOSAS DE LOVAINA

 

Interbrew (Stella Artois)

  Fundada en 1366 bajo el nombre 'Den Horen', en 1537 ya se había convertido en la empresa más importante de toda la ciudad. En 1717 'Den Horen' pasó a manos del cervecero Sebastien Artois, familia que fue transmitiendo su conocimiento de generación en generación. A principios del siglo XX, Artois inició la elaboración de la cerveza pils de baja fermentación, y en 1926, sacó al mercado por primera vez una cerveza de cebada con el nombre de “Stella”, “estrella” en latín. Desde entonces esta “Stella” hace que todos los amantes de la cerveza se sientan en Lovaina como si estuvieran en su propia casa.

  •   c/ Vaartstraat 94–96  3000 Lovaina
  •  Tel + 32 (0) 16 24 74 61
  •  www.breweryvisits.com

 

Cervecería Domus

La cervecería artesanal Domus está en pleno centro de la ciudad y es una cita ineludible de los amantes de la buena cerveza, que además cuenta con la barra más larga del mundo. Aquí podremos degustar la “Nostra Domus”, una cerveza ámbar, así como la “Con Domus” (lager) o la “Nen Engel”, una cerveza negra que se elabora exclusivamente en la época de Navidad.

  •  c/ Tiensestraat 8 3000 Lovaina
  •  Tel + 32 16 20 14 49
  • www.domusleuven.be  (Este establecimiento cierra los lunes)

 
 Texto y Fotos: Rafael Calvete