Viaje y Gastronomía por el norte del mar Egeo

Entre el cielo y el mar, bañadas por el sol y las aguas cristalinas del Mediterráneo oriental, en pleno Mar Egeo, se encuentran, esparcidas como pequeñas perlas, miles de islas que salpican el archipiélago de Grecia. Un corto recorrido a vela por varias islas vecinas del Peloponeso Oriental.

Es difícil describir la belleza de esta tierra, con una historia antiquísima, restos de civilizaciones perdidas, leyendas que se funden con el pasado y que reviven a cada momento… Recordemos que las tres cuartas partes del suelo griego están bañadas por el mar y, de estas, sólo una quinta parte son islas.

    Las islas griegas están habitadas por 1.300.000 personas y están divididas en grupos formados por archipiélagos, como es el caso de las Cycladas, el Dodecaneso, las Jónicas, las Espóradas, las islas del Norte del Egeo y las islas del Golfo Sarónico, que constituyen en total un hermoso mosaico de más de 2.000 islas, de las que sólo 200 están habitadas. Todo un hermoso paraíso para el viajero que desee vivir la esencia de la civilización occidental. Cultura, arte, costumbres, se entremezclan con un paisaje inolvidable de aguas cristalinas y azules infinitos que perduran en la memoria de quien se acerca a conocerlas. Todas ellas con su peculiar arquitectura, su mitología y su amable hospitalidad. Cada isla un sueño, o mejor dicho, un deseo hecho realidad.

   La característica principal de todas ellas es la gran claridad del agua que baña sus costas,

así como el clima templado y saludable, lo que hace que miles de viajeros puedan experimentar unas agradables vacaciones en la mayoría de ellas. Además, las islas más pequeñas, e incluso las menos frecuentadas, tienen un colorido particularmente atractivo y una vida muy tranquila, aunque en varias se pueden encontrar algunas iglesias, castillos, casas señoriales, monasterios, playas y calas con aguas limpias y transparentes, lo que hace que sea aun mayor su oferta.

  Un apasionante viaje por un grupo de ellas, concretamente las Cícladas del norte, junto al Peloponeso oriental, como es el caso de Poros, Hidra, Kithnos, Dokos, y Spetses, fue una buena manera de conocer esta parte de Grecia.  Llegar hasta aquí no supuso mucho trastorno ya que lo hicimos en nuestro propio barco, un catamarán de 12, 5 metros de eslora en el que navegamos unas veces a vela y otras a motor.

  

Después de permanecer varios días preparando el barco en el pequeño puerto de Lavrio,



al suroeste del continente, nos dirigimos hacia Poros, la isla que fue de Poseidón, y al que los romanos llamaban Neptuno cuando era el dios del Mar. A principios del siglo XIX, en la revolución de 1821, la isla de Poros luchó junto a las otras islas vecinas contra los turcos y años más tarde se transformó en la primera base naval oficial griega. Poros es conocida por su tupida vegetación y por el famoso bosque de los limoneros que se encuentra enfrente, ya en tierra firme, en el Peloponeso, cuyo perfume impregna durante el mes de mayo toda la isla. Los estudios recientes sugieren que Poros ha estado inhabitada hasta la edad de bronce, ya que se han encontrado algunas tumbas en su interior del periodo micénico, existiendo estructuras desde al menos mil años antes de Cristo. La antigua ciudad de Kalaureia fue el refugio de Poseidón, cuyas ruinas están todavía accesibles sobre una colina cercana a la ciudad. Se cree que estas ruinas pueden estar relacionadas con los santuarios de Geraistos y Tainaros.

   Ya en la época del imperio Bizantino,

Poros y otras islas de la zona sufrieron el acoso de los piratas, así como la ocupación del imperio otomano, aunque permaneció independiente ayudando a las islas vecinas a iniciar la guerra de independencia de Grecia. También fue devastada por un incendio no hace muchos años, ya que se quemó el suroeste de esta isla, destruyendo bosques, casas y todo tipo de negocios. El acceso a casi todos los puntos de interés de sus alrededores puede hacerse con pequeñas embarcaciones que parten del pequeño puerto de Poros.
    Pero la ciudad de Poros posee también bonitos edificios neoclásicos construidos en forma de anfiteatro en la ladera de una montaña. En esta pequeña urbe se halla la Torre del Reloj, que data de 1927. También la prestigiosa Academia Naval Helénica está situada en Poros, así como el primer astillero moderno de Grecia, que fue establecido durante la mencionada guerra de Independencia de 1827.

   Además mereció la pena una visita que hicimos al Museo Arqueológico, y un paseo entre callejones hasta la iglesia donde se rodaron algunas escenas de la película Mamma Mia, la cual se encuentra en el punto más alto de la ciudad. Otros lugares de interés que visitamos fueron los restos del templo de Poseidón y el monasterio de Zoodóchos Pigí, desde el cual pudimos admirar el famoso Bosque de los Limonero. Un poco más alejado del centro de Poros capital se halla Monastero Bay, donde hay una buena playa y un par de tabernas donde comimos y saciamos nuestra sed.

   Nuestro periplo a vela continuó hasta la pequeña isla de Hydra, que tiene una extensión de 50 Km2, y es bastante montañosa,

con menos de 3.000 habitantes y muy poca vegetación. Se trata de una isla que ofrece un carácter único y muy pintoresco, ideal para unas cortas vacaciones, donde artistas e intelectuales acostumbran a mostrar aquí su admiración por esta isla instalándose en ella y haciéndola aún más popular de lo que es. Se encuentra separada del Peloponeso por el Golfo de Hydra, y es una de las pocas provincias de Grecia que cuentan con dos municipios: la pequeña y deshabitada isla de Dokos, y ella misma. Como anécdota decir que por aquí pasó hace más de cuarenta años el cantante y poeta Leonard Cohen, quién se enamoró de la isla y compró una de las grandes mansiones de estilo neoclásico que fueron construidas por arquitectos genoveses y venecianos, aunque en la actualidad la visita muy poco.

   Los ferris llegan regularmente hasta esta isla desde el puerto de Pireo, y de Nauplia,

que está en la cercana costa del Peloponeso. Excepto los camiones de basura, los vehículos no pueden circular en toda la isla, por lo que la mayoría del transporte público se realiza en burro y taxis acuáticos. La zona deshabitada, sin embargo, es tan compacta que la mayoría de la gente pasea por todas partes. Hay una ciudad principal, conocida simplemente como Puerto Hydra, que consiste en un pequeño puerto de forma de media luna, donde además están la playa y los establecimientos comerciales más populares (restaurantes, tiendas, mercados y galerías) todo lo cual satisface a los turistas y a los hydriotas. Fondeamos frente a la costa ya que no había sitio en el puerto para atracar. Una vez en tierra paseamos por sus empinadas calles de piedra las cuales nos condujeron hacia la zona del puerto, donde se encuentran la mayoría de las residencias locales, además de los pequeños hoteles. En la antigüedad, este lugar se conocía como Hidrea, que era una referencia a los manantiales de la isla. En el medio del muelle, y cerca del mar, está el Monasterio de Teotocos, actual catedral de la isla. Resulta imprescindible pasear por este pequeño rincón del Egeo y subir al Monasterio de Profitis Ilias ya que ofrece unas vistas maravillosas de la isla y de toda la bahía. Cerca del puerto pudimos disfrutar de la popular comida local que nos fue servida en un agradable patio interior de una típica taberna griega, “The Three Brothers”, donde saboreamos una excelente cocina de alta calidad.  

También decir que una de las cosas que más nos llamó la atención en Hydra fue la transparencia de sus aguas y sus playas,

entre las que destacan Spilia, Mandraki, Kaminia, Molos, Bisti y Vlychos, a las que sólo se pueden acceder en barco o a pie a través de estrechos caminos que hay repartidos por toda la isla.
    Con el Niña del Sur, que era el nombre de nuestro barco, un catamarán de 13, 5 metros de eslora, seguimos navegando hasta llegar a la playa de Fokianos, tal vez la más bella de esta parte del Peloponeso oriental, en donde existe una estación de aprovisionamiento para barcos de vela y a motor. En esta maravillosa, salvaje y larga playa de arena fina, utilizada por los navegantes que fondean sus embarcaciones en las aguas cristalinas de su bahía para degustar los pescados frescos que sirven en su chiringuito, disfrutamos de unos días de relax ya que se encontraba casi desierta.

     Y, hablando de gastronomía, diré que tanto el pescado como el marisco abundan en todas sus islas aunque los precios no son nada económicos. En cualquier restaurante a los que nos dirijamos, primero nos mostraron las capturas del día, para seguidamente ofrecernos los tradicionales platos locales, entre los que se encuentra la mousaka, la melisanosalata (ensalada de huevas de pescado), el tzatiki (yogurt con pepino y cebolla), el sovlakis, la ensalada griega y las brochetas de cerdo, entre otros manjares. Y, claro, todo ello hubo que acompañarlo de alguno de los excelentes vinos griegos, los cuales son bastante bebibles y aceptables, tanto en precio como en calidad.

 

GUIA VIAJERA


Como Ir:
  Para entrar en Grecia solo se necesita el DNI, o el pasaporte en vigor ya que es un país que pertenece a la UE. La compañía aérea Olympic Airways, al igual que Air Comet, y otras, vuelan desde diferentes lugares de España hasta la ciudad de Atenas. Para realizar algún desplazamiento por las islas, ya sea en barco o en cualquier otro medio de transporte, se recomienda contactar con:

  •  la Agencia de Viajes Grego Tours
  • Tfno: + 34 902233232 y 914455257.
  •  La oficina de Turismo de Grecia en España (c/ Quintana, 2 - 2º (esquina Princesa) en  Madrid,
  • Tel. +34  91548 48 90 
  • E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y http:/www.gnto.gr nos informará de cuanto necesitemos para organizar nuestro viaje.


Alojamiento:

   Son muchos los hoteles que se pueden encontrar en este país. En Atenas merece la pena el

  • Hotel Royal Olympic***** (Diakou Street, 28-34, en Atenas 
  • Tel: + 30  210- 9226411/13), un establecimiento muy confortable de lujo situado en pleno centro de la ciudad.
  • También merece la pena, sobre todo por su ubicación, el AVA Hotel**** 9-11 Lysikratours street, en el barrio ateniense de Plaka,
  •  Tel: + 30  210-3259000/01

 

Compras:


   En todo Grecia son famosas las joyas de reproducciones antiguas en oro y plata, aunque también se pueden comprar tejidos y cerámica de diferentes regiones del país, o de las islas que  visitemos. Los objetos de metal, latón, bronce, etc. se pueden conseguir en casi todas las tiendas. Los productos alimenticios griegos son muy populares, como el vino y los frutos secos, sobretodo pistachos.

Alquiler de veleros en Grecia:

       
  Quizás la mejor manera de conocer las islas griegas, sea en velero clásico con o sin tripulación, o compartiendo barco en un plaza a plaza, o en un barco a motor, o en Goleta Kaike Motovelero o en un velero de lujo con su tripulación, navegando por un puzzle de islas que les irán dando cobijo durante sus días de travesía por Grecia y las islas griegas. Visitarán las islas griegas más conocidas y aquellas que pocos conocen su nombre. Pasarán noches en sus pintorescos puertos, amarrados al paseo marítimo de cualquiera de ellas o en cualquier cala solitaria que les haya gustado.

   La agencia de viajes greco Tours nos propone una nueva forma de conocer este país: el Charter de vela o a motor, un viaje magnifico de islas incontables. Un periplo original que nos permitirá descubrir la Grecia tradicional: escalas variadas, pequeños puertos de pesca, tabernas típicas, calas solitarias… practicando la vela o disfrutando de la comodidad y el lujo que presta el barco a motor.

   No es necesario ser un experto lobo de mar, ni siquiera que sepamos navegar, ya que nos acompañará en nuestro viaje, si lo deseamos, un experto patrón que nos guiará y nos enseñará las técnicas de la navegación de recreo más elementales, ya sea en el caso de ir en un velero clásico con tripulación profesional, como en el caso del velero de lujo o  yate a motor, ya sean las Goletas, Kaikes y Motoveleros.
   El itinerario lo decide el cliente, teniendo en cuenta nuestro tiempo y los días que estamos dispuestos a navegar.


Texto y Fotos: Rafael Calvete