Visitamos las Cavas Raventós i Blanc, excelencia, concepto y novedad.

La localización, vendimia, trato y el año de cosecha intervienen a favor de estas cavas que debemos tomar muy en serio.
Cavas de reserva y una presentación de producto ganadora del premio Laus de diseño.


 
Visitar unas cavas, acercarnos donde realmente se elabora el vino y ver de primera mano todo el proceso es una experiencia altamente recomendable, incluso para aquellos a los que ven la cultura del vino más “de lejos” o de una forma no muy sugestiva.
 
El pasado martes 13 nos acercamos a vivirlo a las cavas Raventós y Blanc en Sant Sadurní d’Anoia, en el Penedès. A pesar de que casi todos ya habíamos tenido alguna experiencia similar, el trato que nos dispensaron Manel Raventós - a la cabeza de la empresa familiar - y Josep Raventós - la nueva generación ya en activo - convirtió la experiencia en excepcional. Y cuando somos tan efusivos no es solo por lo que aprendimos con estos dos excelentes maestros vinicultores, sino porque sentimos una historia familiar y sus frutos que ha ido evolucionando desde hace 13 generaciones.
 
Raventós y Blanc es una Bodega que se centra en la elaboración de cava y vino blanco, más un par de tintos a los que estan destinando muchas atenciones. Elaboran sus vinos y cavas exclusivamente a partir de uvas procedentes de su finca e intentando mantener una gran proporción, el 85% por lo menos, de Xarel·lo – tal vez el que identifica más la zona -, Parellada y Macaveu. Estos tres tipos de uva son autóctonos y característicos de la zona y no suelen dar buenos resultados fuera del penedès por clima, tipo de tierra y otros factores. Así, el carácter y particularidades de la uva quedan definidos en sus vinos y cavas consiguiendo una diferenciación “marca de la casa” que les enorgullece.
 

Es hermoso ver una familia que siente su tierra, como cuentan la antigua tradición familiar, la serena ambición de mejora continua y el trato individual que dan a cada vino para dotarlo de ese carácter que ellos creen que debe tener. Todo esto se plasma en las etiquetas, donde el nombre se exhibe como homenaje a algun miembro de la familia y la labor que desempeñaron: “Elisabet”, “Isabel Negra”, “Blanc” – estos últimos curiosamente apellidos de dos de las mujeres de la familia que han dejado huella con su labor – o “Manel Raventós”.
 
Son entrañables, por ejemplo, las historias de cuando se reúnen los cabezas de familia para probar la uva, buscar el mejor equilibrio de maduración-acidez según el vino deseado, recolectarlo de cada finca solo cuando es su momento, y seguir todo el proceso juntos.
 

La cata de la mano del propio Manel Raventós

A finales de la mañana habíamos vivido, anotado y compartido con Josep Raventós un paseo por las viñas, una ronda por todo el proceso de los diferentes vinos y cavas – prensado, degüelle, maduración en aluminio o bota de madera, segunda fermentación en botella para los cavas, etc… - y una visita a la bodega propiamente dicha. Pero, sobretodo, disfrutamos de una instructiva e interesante conversación que nos ilustró y fascinó, y de la que extrajimos para éste articulo muchos de los conceptos que encontraréis.
 
Justo al final de todo esto llegó el esperado momento para saborear todo lo vivido hasta el momento: la cata. Dejaremos a los expertos como Juán Muñoz o Ramón Las heras la cata profesional y nos centraremos en lo aprendido de cada vino junto con la interesante conversación que acompañó al momento.
 

Hereu


HereuEl orden no fue por casualidad ya que es un cava amable y accesible ideal para antes de comer o aperitivos, con un toque particular: su color ligeramente rosado, más divertido y ocioso.
 
En este momento llegó la instructiva anécdota de cómo intentaron asentar en el mercado Japonés, emergente y con gran potencial, un cava con más carácter y complejidad, Gran Reserva de la Família, dada su gran exigencia; pero se encontraron con que justamente Hereu por su amabilidad tuvo, y tiene, un magnífico éxito. El motivo es que empiezan a disfrutar de comidas acompañadas de vino y cava, sí, pero realmente esta tendencia llega después de siglos haciéndolo con saque y el cambio les resulta más agradable que con otro producto más complejo como es el Gran Reserva.
 

Gran Reserva de la Família


Gran Reserva de la FamíliaEl segundo fue otro nivel, Raventós i Blanc Gran Reserva de la Família 2003 con una crianza de 5 años para darle más carácter. Un cava estructurado y para una comida de principio a fin. En éste momento Raventós padre nos dejó claro que su opinión es que “ a pesar de todo, ninguno de estos dos cavas es mejor ni peor, cada uno tiene su momento y su público”.
 

Perfum


PerfumCuando pasamos al blanco nos seleccionaron, acertadamente, su Perfum 2008. Es el vino perfecto para esa ocasión antes de comer: alegre, muy floral, muy oloroso y agradable para tomar una copa en cualquier momento. Muy personal y diferente a otros blancos que podamos degustar.
 

Isabel Negra


Isabel NegraFinalmente acabamos con Isabel Negra, uno de sus tintos. Es un apuesta para trabajar en penedés lo que habían trabajado en Francia con Merlot y Cavernet. Un vino consistente, clásico y que realmente debe apreciarse dentro de una comida bien elegida.
 

Manel Raventós Gran Resereva Personal


Manel Raventós Gran Resereva PersonalLa estrella del día, por las pocas ocasiones que uno tiene de saborearlo y sus propiedades, fue Manel Raventós 2001, el cava con más cuidados de su catálogo con 7 años y una producción muy limitada. No lo disfrutamos durante la cata sino que lo degustamos durante la comida. No podía ser de otra manera puesto que un cava complejo, maduro y elegante como éste lo requiere.
 
Ambos miembros de la familia dedicaron momentos de la conversación tanto durante la cata como a lo largo de la visita a éste Cava, ya que tiene una zona aparte en la bodega, es un producto arriesgado, el único cava realizado a partir de 5 tipos de uva – sumando a los habituales de la zona Chardonnay y Pinot Noire – y con el que, en esta cosecha de 2001, estrenan una nueva forma de elaborarlo.
 
La novedad más destacada para éste cava es el paso a “cava de parcela”. Históricamente se venían seleccionando las mejores uvas de las distintas parcelas para su elaboración. Pero en los últimos tiempos quisieron dotarlo de todavía más carácter y personalidad así que decidieron reservar las dos mejores parcelas de la finca – por suelo, orientación, etc… - exclusivamente para crear éste cava. Esto junto con los cuidados que se le presta y su larga maduración da como resultado una escasa producción para un cava de alto nivel.